UN SUEÑO FRUSTRADO

EL FIN DE LA ILUSIÓN
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CON LA FRENTE EN ALTO
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Esa fue la sensación que predominó en la mayoría de los argentinos, este viernes 30 de junio, al culminar el partido con Alemania, por un pasaje a las semifinales del Campeonato Mundial de Futbol 2006. El partido empezó a las 12.00 horas de soleado día.
Los primeros minutos mostraron a un equipo argentino dueño del balón y de las ideas. Se destacó en especial el despliegue de Carlos Tévez, quien gambeteaba cuanto teutón se cruzara en su camino, lamentablemente la faltaba la definición (hecho no menor, porque toda superioridad exige culminación en la red, para no quedar en lo intrascendente).
Así terminó el primer tiempo con un estadio sorprendido ante la pasividad alemana frente al despliegue de buen futbol del equipo azul (tal era el color de la camiseta del conjunto sudamericano). Al comenzar el segundo tiempo llegó el que sería el momento de nuestra mayor alegría. En un córner ejecutado con la precisión característica de Román Riquelme, de manera espectacular, el mejor jugador argentino del torneo, el defensor Roberto Ayala se anticipó a su marcador y conectó un cabezazo que fue a descansar al fondo de la red.
Todo era alegría y después del gol, la Argentina siguió dominando pero careció de la profundidad y de la agresividad, cuando tendría que haberse llevado por delante al rival. Se durmió en los laureles y empezó a retrasarse, cobrando importancia la seguridad de Roberto Abbondanzieri. Parecía que tenía todo controlado, hasta que en un centro, al salir a cortar el juego Abbondanzieri es embestido de manera grosera por un atacante europeo. Se asustó el arquero por el dolor producto del choque y pidió el cambio. Decisión, que después demostró ser apresurada. Entró entonces como sustituto Leo Franco, quien a 10 minutos del final, fue sorprendido por un doble cabezazo dentro del área, que culminó en gol de Miroslav Klose. Pe
rdió el control Peckerman e hizo el peor cambio: Cruz al campo de juego. ¿Y Lionel Messi? ¿No se suponía que era la gran esperanza?.
Los noventa minutos reglamentarios encontraron a argentinos y alemanes 1 a 1. Se procedió entonces a jugar los 30 minutos del suplementario, que transcurrieron sin mayores novedades. Luego PENALES.
Fallaron Cambiasso y Ayala (cuyos penales fueron atajados por la FIGURA del partido, el alemán Jens Lehmann) y Alemania se quedó con el resultado. Castigo para la indecisión de los argentinos, quienes por el nivel de sus jugadores debían haberse impuesto en el campo de juego. Ganó Alemania, demostrando que es uno de los peores equipos de su historia, con jugadores muy rudimentarios (salvo el excelente arquero Lehmann y la inteligencia de Michael Ballack).
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Esa fue la sensación que predominó en la mayoría de los argentinos, este viernes 30 de junio, al culminar el partido con Alemania, por un pasaje a las semifinales del Campeonato Mundial de Futbol 2006. El partido empezó a las 12.00 horas de soleado día.
Los primeros minutos mostraron a un equipo argentino dueño del balón y de las ideas. Se destacó en especial el despliegue de Carlos Tévez, quien gambeteaba cuanto teutón se cruzara en su camino, lamentablemente la faltaba la definición (hecho no menor, porque toda superioridad exige culminación en la red, para no quedar en lo intrascendente).
Así terminó el primer tiempo con un estadio sorprendido ante la pasividad alemana frente al despliegue de buen futbol del equipo azul (tal era el color de la camiseta del conjunto sudamericano). Al comenzar el segundo tiempo llegó el que sería el momento de nuestra mayor alegría. En un córner ejecutado con la precisión característica de Román Riquelme, de manera espectacular, el mejor jugador argentino del torneo, el defensor Roberto Ayala se anticipó a su marcador y conectó un cabezazo que fue a descansar al fondo de la red.
Todo era alegría y después del gol, la Argentina siguió dominando pero careció de la profundidad y de la agresividad, cuando tendría que haberse llevado por delante al rival. Se durmió en los laureles y empezó a retrasarse, cobrando importancia la seguridad de Roberto Abbondanzieri. Parecía que tenía todo controlado, hasta que en un centro, al salir a cortar el juego Abbondanzieri es embestido de manera grosera por un atacante europeo. Se asustó el arquero por el dolor producto del choque y pidió el cambio. Decisión, que después demostró ser apresurada. Entró entonces como sustituto Leo Franco, quien a 10 minutos del final, fue sorprendido por un doble cabezazo dentro del área, que culminó en gol de Miroslav Klose. Pe
rdió el control Peckerman e hizo el peor cambio: Cruz al campo de juego. ¿Y Lionel Messi? ¿No se suponía que era la gran esperanza?.Los noventa minutos reglamentarios encontraron a argentinos y alemanes 1 a 1. Se procedió entonces a jugar los 30 minutos del suplementario, que transcurrieron sin mayores novedades. Luego PENALES.
Fallaron Cambiasso y Ayala (cuyos penales fueron atajados por la FIGURA del partido, el alemán Jens Lehmann) y Alemania se quedó con el resultado. Castigo para la indecisión de los argentinos, quienes por el nivel de sus jugadores debían haberse impuesto en el campo de juego. Ganó Alemania, demostrando que es uno de los peores equipos de su historia, con jugadores muy rudimentarios (salvo el excelente arquero Lehmann y la inteligencia de Michael Ballack).

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